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La genética y la pérdida de peso

¿Cuánta culpa tiene nuestra genética de cómo es nuestro cuerpo?

Siempre hemos oído eso de “lo mío es genética”, “lo he heredado de mis padres”. Pero ¿hasta dónde es eso cierto y que influencia tienen nuestras decisiones del día a día?

Primero vayamos a definir unos conceptos.

La genómica nutricional nos ayuda a explicar la interacción entre genes, nutrición y estado de salud. 

Los genes, son secuencias de ADN. Contienen información que nos brinda unas determinadas características, que se hacen visibles en mayor o menor medida, en función de la expresión génica que tengamos de estos genes.
Un mayor o menor expresión de ciertos genes pueden propiciar un estado de salud u otro, o una forma determinada de asimilación de ciertos nutrientes. Y aquí entra en juego una parte de la genómica nutricional, la nutrigenética. 

La nutrigenética es la encargada de estudiar como una variación genética puede condicionar diferentes necesidades nutricionales en función del individuo, es decir cuál es “el combustible ideal” para cada persona.Y de la misma forma, los alimentos que consumimos y el medio que nos rodea pueden afectar a los genes y su expresión. Es lo que se conoce como nutrigenómica. Estudia la interacción de los nutrientes con nuestra expresión génica. 

La nutrigenética y la nutrigenómica forman parte de la genómica nutricional, junto con la epigenética. Concepto muy interesante y prometedor como vía de nuevos estudios. 

Entonces, si no se pueden cambiar, ¿mi genética dice que siempre voy a ser delgaducho o voy a ser propenso a un aumento de peso?

Si y no. Aquí entra en juego la epigenética. Otra rama de la genómica nutricional que se encarga del estudio de cambios heredables en la expresión genética, pero sin una alteración en esa secuencia de ADN. Es decir, como el medio que nos rodea nos afecta en la expresión de nuestros genes y nos predispone o no a distintas situaciones.

Hasta ahora hemos visto la diferencia entre nutrigenética y nutrigenómica, ambas hablan de la información que hay en nuestros genes, que como decíamos antes son secuencias de ADN que heredamos y no se pueden cambiar (es una secuencia fija), pero con el estudio de la epigenética, se ha visto como puede haber cambios en la información de nuestro ADN, pero sin cambios en su secuencia.

¿Qué como es eso? Piensa en una hilera de hormigas (secuencia de ADN), transportando migas de pan (información genética) y de repente a una se le cae una miga porque viene el viento, otra lleva dos y otra lleva una cereza por diferentes factores ambientales y del entorno de las hormigas. Pues algo así es la epigenética

Ahora volvamos a genes y salud. Por ejemplo, nuestros genes pueden decir que somos propensos a padecer diabetes o un accidente cerebrovascular, pero con los cambios

epigenéticos producidos por un estilo de vida u otro, pueden dar paso o no a la progresión de estas enfermedades.

O con un ejemplo más visual, nuestros genes puedes predisponer a que tengamos los ojos azules y el pelo rizado, pero si nosotros decidimos ponernos lentillas de color o alisarnos el pelo no estaremos mostrando lo que nuestros genes dicen realmente de nosotros. Algo así ocurre con el ambiente que nos rodea, puede modular la forma en la que se expresan nuestros genes. Si, por ejemplo, nuestros genes predisponen a un exceso de peso, pero nos alimentamos de forma adecuada y realizamos ejercicio físico mantendremos un peso saludable. De la misma forma si nuestros genes dicen que tendremos un “cuerpo 10”, si no lo cuidamos, traerá muchos problemas asociados.

Ya no solo influye nuestra genética en el exceso de peso, si no en la forma en la que percibimos ciertos sabores o nos sientan mejor o peor ciertas sustancias estimulantes como la cafeína.

Y lo más interesante de todo, piensa en la cantidad de personas con características diferentes que conoces, pues esto solo se debe a una diferencia del 0.1% en nuestro material genético.

Ahora que ya sabemos que la genética influye, pero que el ambiente que nos rodea es determinante. ¿Qué podemos hacer para prevenir o alimentarnos de forma óptima en función de nuestra genética?

La mejor opción es llevar un estilo de vida saludable, en el que se incluyan frutas y verduras llenas antioxidantes y compuestos bioactivos como los polifenoles o carotenoides, principales implicados en la protección de cambios indeseados del ADN que lleven a situaciones poco favorables. Y evitar productos tóxicos como alcohol o tabaco y grasas, harinas y azucares refinados, que son los principales causantes de daño en el material genético.

En conclusión, llevar un estilo de vida saludable en el que predominen alimentos integrales de origen vegetal, ejercicio físico diario, correcto descanso y manejo del estrés va a ser el mejor aliado para tener una buena calidad de vida.

Y si buscas optimizar más tu alimentación y estilo de vida, siempre es buena opción hacer un test genético (con profesionales especialidades en el área y con base científica) en el que te muestre lo que dice tu genética de ti y poder ajustar tus requerimientos.  Pues como decía antes, cada persona tiene su “combustible” ideal.

 Actualmente, es un área de estudio en expansión en el que se persiguen los objetivos de entender cómo interaccionan nuestros genes con los nutrientes y el entorno y buscar factores nutricionales importantes implicados en diferentes patologías orientados a la prevención o mejor pronóstico de ciertas enfermedades. Lo que va a permitir elaborar recomendaciones totalmente personalizadas, incrementando así la eficacia de las estrategias nutricionales.